Sitio de citas isla

Bitácora de un Emigrante Por Lexter Savio

2020.06.11 06:43 revact Bitácora de un Emigrante Por Lexter Savio

…a mi cita fui, pero el horizonte se había cansado de esperar. J. Sabina. …a todos los emigrantes, en especial a los cubanos. Miami, Florida, Junio 2019.
En las alturas de una barbacoa* en Centro Habana, una de las gavetas del viejo gabinete de mi bisabuela, alberga aún la boleta con la ubicación de trabajo asignada una vez graduado. Había abandonado aquel año, el puesto como profesor de Ecuaciones de la Física-Matemática en la Facultad de Ciencias y Tecnologías Nucleares de la Universidad de La Habana. Había tomado un avión destino a la Ciudad de México por séptima vez. Y había decidido no regresar, -al menos no desde México-… ¿Pero cómo marcharse y dejar todo lo que se ha amado, todo lo que se ha vivido, todo lo que uno verdaderamente es? Las calles que te vieron crecer, el árbol donde jugabas a las escondidas, los bancos de los parques sin luces, donde maduraron los primeros amores, los primeros besos, las primeras traiciones. Los amigos de la infancia más temprana, los que conocieron la versión más humana de tí mismo. ¿Cómo seguir sin mirar atrás, para no ver las lágrimas en los ojos de los seres queridos? ¿Cómo safarse de toda la historia almacena el alma de la noche a la mañana?… Había llegado a Tijuana… Me habían esposado por primera y única vez… Y el territorio americano me amparaba bajo la ley que ha aceptado a tantos y tantos cubanos, que en busca de esperanzas abandonamos nuestro país. “Bienvenido a la YAMA” decían por todos lados. “Este es el país del YES y el OK, donde haces lo que te manden” -solía decir un viejo conocido-… Me había quedado solo después de un encuentro prometido. No tenía dinero, no tenía trabajo, ni siquiera tenía identificación. En el país de las libertades me sentía menos libre que nunca. Un hombre necesita algo o alguien donde depositar su esperanza. Un hombre sin esperanzas es un hombre dispuesto a perderlo todo en cualquier momento. La esperanza lo mantiene atento, enfocado, le ofrece una meta, lo mantiene vivo… En tales condiciones había considerado varias veces la idea de regresar, como si nada hubiese pasado. Sería recibido como gusano o como héroe, en cualquiera de los dos casos -si es que son distintos-, me hubiese convertido en un tipo muy polémico, posiblemente famoso. “Profesor universitario cruza la frontera y luego de llegar a Miami compra un boleto de avión y regresa a La Habana” hubiesen sido los titulares… Pero cómo regresar teniendo bajo las pies, la tierra por la que tantos cubanos han muerto, cómo regresar teniendo un mundo abierto a las oportunidades… La posibilidad de ayudar a los tuyos que quedaron en la isla, la posibilidad de un mejor futuro, la posibilidad de volver a ser tu mismo en tierras ajenas; esas son las raíces de las cuales, un emigrante se sujeta en su nueva realidad. Había pasado por intervalos de tiempo donde trabajaba donde fuera necesario. Trabajos de esos donde los demás te miran como si te tuviesen lástima. Era un fenómeno muy raro, el pensar que meses anteriores exponía; como interactuaba la molécula de monóxido de nitrógeno (NO) con una matriz de gas noble en condiciones cercanas al cero absoluto. Y verte de momento, descargando un camión, fregando carros, armando pallets, o recogiendo las inmuebles que ya no consideraban necesario los habitantes de un condominio y los tiraban a la basura. No era solo yo, así íbamos un montón de emigrantes, mayormente latinoamericanos ganándonos la vida, buscando nuestro lugar… Había decidido dejar crecer mi pelo, no importaba que ocurriera, crecería hasta mi regreso. Sentía que con el crecer del cabello me hacía más dueño de mí mismo, de mi realidad que no era muy favorable. Era una muestra de: – no quiero que me veas como ves al resto, no sabes que pasa por mi mente- no es una mente comercial como las que suelen a menudo cruzar las calles de esta ciudad multicultural. ¿Y cómo ser transparente en un mundo de gente opaca? Esta ciudad almacena personajes muy raros y gente de muchos colores. Las personas desarrollan un armazón para su auto-protección, porque asumen que todos a su alrededor solo quieren joderlo. Ocurre que en lugar de traernos lo mejor de nuestros países, salen a la superficie las cualidades más egoístas y mezquinas… Un cargo, o el mínimo rasgo de poder que se le otorga a alguien, lo convierte en un breve dictador y como consecuencia no hace más que atropellar a sus paisanos. La gente compra cosas que no necesitan -muchas cosas diría yo- intentando llenar los vacíos que su realidad emocional no llena. La mujeres son infelices, los hombres están siempre demasiado ocupados y no tienen el tiempo necesario para satisfacer a sus mujeres, lo cual finalmente acaba aumentando la infelicidad de ambos. Están los que de regreso a su país, solo intentan mostrar una mejor versión de ellos mismos, al menos una mejor versión económica. Los que no dejan de repetir cual era su profesión antes de emigrar, para lucir mejor y más digno en una conversación. Los que se llenan de cadenas doradas, para darse más valor, porque como humanos son insuficientes. Los que hacen sonar el motor de su carro más alto que el resto, porque su incapacidad intelectual y su odio interior, no les permite ver que no son más que imbeciles… Están las nuevas y viejas generaciones de cubanos que solo hablan del día en que termine el atroz régimen que consume a Cuba, ya que en la propia Isla a nadie realmente le importa. Y así vamos más desunidos, más esclavos del ego, más reparteros, más Bajanda, más recargas, más especuladores, más indolentes, más sombras y menos luces, así vamos… Nos alimentamos de mentiras en todos lados, de malas vibras, de hipócritas -de muchos hipócritas-, de gente que aprende a mentir muy rápido y se van perdiendo, la superficialidad y la mediocridad generalizada los consume. “Y cuando los demás son el infierno, uno mismo no es el paraíso”*. … … … Mi cabello había crecido lo suficiente, pasaba por debajo de los hombros, indicando el momento de regresar… Los reencuentros tienen ese don de sorprendernos, porque inconscientemente siempre uno imagina repetidas veces la escena del reencuentro. Independientemente del tipo y del modo de reencuentro siempre ocurre este proceder… Había llegado a La Habana sin muchas complicaciones y la visión de la isla por vez primera, luego de un largo período de tiempo, conmueve al alma más ruda. Llevaba mi equipaje a las puertas de salida donde esperan siempre los familiares y los abrazos desencadenaron las lágrimas que llevaba almacenando durante tres largos años. Respiraba una y otra vez, volvía a respirar, largos y profundos shoots de aire, re-descubriendo los olores de La Habana. Encendí mi primer cigarro en el balcón con vista a la iglesia que me bautizó de meses. Me detuve a mirar perdidamente a la virgen con el niño en las manos, y en un murmullo estremecedor le dije: aquí estoy de nuevo… “Se vende esta casa” pregonaba la inmensa puerta de los años veinte, con vista a la calle Infanta, cruzada por Neptuno. Este letrero sugería la posibilidad de que probablemente la próxima vez que regresará, mi casa no sería mi casa nunca más… Todo se veía más pequeño, las avenidas, las aceras, los cuartos de las casas que solía visitar, las paredes, la cama donde dormía y que ahora heredó mi hermana. La suciedad de la Habana en todas partes, el apuro de las personas atropelladas en el transporte público, la no existencia de servilletas, la escasez de tantas cosas y una múltiple superposición de detalles, traen a tu mente el hecho de que has cambiado tú y que la ciudad sigue siendo ella, aunque lentamente se convierta en escombros… Pero el mundo asume otro matiz en el regocijo del abrazo de la abuela, del beso de tu madre, la risa y las bromas de los primos y la manera de amar de los hermanos. Los cuentos una y otra vez rememorados por el abuelo, al que todos conocen en el pueblo, porque es una leyenda viva. ¿Cómo valorar una partida de dominó con los amigos de cuando tenías 10 años? ¿Cuánto valor tiene la familia reunida, aclimatada por el ron cubano, la cerveza Bucanero y un lechoncito al asado? Recorrer la escuela primaria donde los recuerdos llevan tu nombre en las paredes, aunque ahora milagrosamente estén re-modeladas. El campo de volleyball, donde solo se jugaba a la pelota, con una bolita hecha de chapapote. Los viejos recuerdos casi caducados del zun zun de la carabela o la rueda rueda de pan y canela, las pequeñas esquinas donde besaste por primera vez, donde casi todo te daba pena y donde tu mejor amigo bailaba con tu noviecita porque tú no sabías bailar. Abrazar a tu primera novia, que ahora está casada y tiene una vida muy distinta a la tuya, ver como cada vez tu padre y tú tienen más cosas en común, dormir al lado de tu abuela como cuando eras un niño y había apagón… Esas pequeñas cosas del retorno al lugar donde fuiste feliz, no tienen precio, son el refugio que te guarda la memoria para recordarte de dónde vienes y qué cosas te definen… Luego de varios años el emigrante tiene un serio problema de identidad, siente que no es parte de ningún sitio, que su vida está dividida, que la nostalgia es un factor con el que tendrá que vivir siempre y que virar atrás ya no es una opción. Que no hay nada más triste y conmovedor que la vejez en la mirada de los seres queridos. Que tus padres cada vez, en cada regreso estarán más viejos, que seguirán los cumpleaños, los aniversarios, los fines de años, los días de las madres y los días de los padres y que también llegará la muerte dado el momento. Pasarán todas esas fechas, volverá a crecer mi cabello unas cuántas veces más, seguirán los viajes y la gente idiotizada y seguirá la vida que no para y no esperará por ti. Tu ausencia recorrerá la línea de los acontecimientos, y la constante añoranza del que se ha ido te penetrará los huesos, a pesar de ti y a pesar de todos… *Barbacoa: pequeña alcoba construida en lo alto de las casas. * “Y cuando los demás son el infierno, uno mismo no es el paraíso” parafraseoa Mario Benedetti.
submitted by revact to VivaCubaLibre [link] [comments]


2020.06.11 06:39 revact Bitácora de un Emigrante por Lexter Savio

…a mi cita fui, pero el horizonte se había cansado de esperar. J. Sabina. …a todos los emigrantes, en especial a los cubanos. Miami, Florida, Junio 2019.
En las alturas de una barbacoa* en Centro Habana, una de las gavetas del viejo gabinete de mi bisabuela, alberga aún la boleta con la ubicación de trabajo asignada una vez graduado. Había abandonado aquel año, el puesto como profesor de Ecuaciones de la Física-Matemática en la Facultad de Ciencias y Tecnologías Nucleares de la Universidad de La Habana. Había tomado un avión destino a la Ciudad de México por séptima vez. Y había decidido no regresar, -al menos no desde México-… ¿Pero cómo marcharse y dejar todo lo que se ha amado, todo lo que se ha vivido, todo lo que uno verdaderamente es? Las calles que te vieron crecer, el árbol donde jugabas a las escondidas, los bancos de los parques sin luces, donde maduraron los primeros amores, los primeros besos, las primeras traiciones. Los amigos de la infancia más temprana, los que conocieron la versión más humana de tí mismo. ¿Cómo seguir sin mirar atrás, para no ver las lágrimas en los ojos de los seres queridos? ¿Cómo safarse de toda la historia almacena el alma de la noche a la mañana?… Había llegado a Tijuana… Me habían esposado por primera y única vez… Y el territorio americano me amparaba bajo la ley que ha aceptado a tantos y tantos cubanos, que en busca de esperanzas abandonamos nuestro país. “Bienvenido a la YAMA” decían por todos lados. “Este es el país del YES y el OK, donde haces lo que te manden” -solía decir un viejo conocido-… Me había quedado solo después de un encuentro prometido. No tenía dinero, no tenía trabajo, ni siquiera tenía identificación. En el país de las libertades me sentía menos libre que nunca. Un hombre necesita algo o alguien donde depositar su esperanza. Un hombre sin esperanzas es un hombre dispuesto a perderlo todo en cualquier momento. La esperanza lo mantiene atento, enfocado, le ofrece una meta, lo mantiene vivo… En tales condiciones había considerado varias veces la idea de regresar, como si nada hubiese pasado. Sería recibido como gusano o como héroe, en cualquiera de los dos casos -si es que son distintos-, me hubiese convertido en un tipo muy polémico, posiblemente famoso. “Profesor universitario cruza la frontera y luego de llegar a Miami compra un boleto de avión y regresa a La Habana” hubiesen sido los titulares… Pero cómo regresar teniendo bajo las pies, la tierra por la que tantos cubanos han muerto, cómo regresar teniendo un mundo abierto a las oportunidades… La posibilidad de ayudar a los tuyos que quedaron en la isla, la posibilidad de un mejor futuro, la posibilidad de volver a ser tu mismo en tierras ajenas; esas son las raíces de las cuales, un emigrante se sujeta en su nueva realidad. Había pasado por intervalos de tiempo donde trabajaba donde fuera necesario. Trabajos de esos donde los demás te miran como si te tuviesen lástima. Era un fenómeno muy raro, el pensar que meses anteriores exponía; como interactuaba la molécula de monóxido de nitrógeno (NO) con una matriz de gas noble en condiciones cercanas al cero absoluto. Y verte de momento, descargando un camión, fregando carros, armando pallets, o recogiendo las inmuebles que ya no consideraban necesario los habitantes de un condominio y los tiraban a la basura. No era solo yo, así íbamos un montón de emigrantes, mayormente latinoamericanos ganándonos la vida, buscando nuestro lugar… Había decidido dejar crecer mi pelo, no importaba que ocurriera, crecería hasta mi regreso. Sentía que con el crecer del cabello me hacía más dueño de mí mismo, de mi realidad que no era muy favorable. Era una muestra de: – no quiero que me veas como ves al resto, no sabes que pasa por mi mente- no es una mente comercial como las que suelen a menudo cruzar las calles de esta ciudad multicultural. ¿Y cómo ser transparente en un mundo de gente opaca? Esta ciudad almacena personajes muy raros y gente de muchos colores. Las personas desarrollan un armazón para su auto-protección, porque asumen que todos a su alrededor solo quieren joderlo. Ocurre que en lugar de traernos lo mejor de nuestros países, salen a la superficie las cualidades más egoístas y mezquinas… Un cargo, o el mínimo rasgo de poder que se le otorga a alguien, lo convierte en un breve dictador y como consecuencia no hace más que atropellar a sus paisanos. La gente compra cosas que no necesitan -muchas cosas diría yo- intentando llenar los vacíos que su realidad emocional no llena. La mujeres son infelices, los hombres están siempre demasiado ocupados y no tienen el tiempo necesario para satisfacer a sus mujeres, lo cual finalmente acaba aumentando la infelicidad de ambos. Están los que de regreso a su país, solo intentan mostrar una mejor versión de ellos mismos, al menos una mejor versión económica. Los que no dejan de repetir cual era su profesión antes de emigrar, para lucir mejor y más digno en una conversación. Los que se llenan de cadenas doradas, para darse más valor, porque como humanos son insuficientes. Los que hacen sonar el motor de su carro más alto que el resto, porque su incapacidad intelectual y su odio interior, no les permite ver que no son más que imbeciles… Están las nuevas y viejas generaciones de cubanos que solo hablan del día en que termine el atroz régimen que consume a Cuba, ya que en la propia Isla a nadie realmente le importa. Y así vamos más desunidos, más esclavos del ego, más reparteros, más Bajanda, más recargas, más especuladores, más indolentes, más sombras y menos luces, así vamos… Nos alimentamos de mentiras en todos lados, de malas vibras, de hipócritas -de muchos hipócritas-, de gente que aprende a mentir muy rápido y se van perdiendo, la superficialidad y la mediocridad generalizada los consume. “Y cuando los demás son el infierno, uno mismo no es el paraíso”*. … … … Mi cabello había crecido lo suficiente, pasaba por debajo de los hombros, indicando el momento de regresar… Los reencuentros tienen ese don de sorprendernos, porque inconscientemente siempre uno imagina repetidas veces la escena del reencuentro. Independientemente del tipo y del modo de reencuentro siempre ocurre este proceder… Había llegado a La Habana sin muchas complicaciones y la visión de la isla por vez primera, luego de un largo período de tiempo, conmueve al alma más ruda. Llevaba mi equipaje a las puertas de salida donde esperan siempre los familiares y los abrazos desencadenaron las lágrimas que llevaba almacenando durante tres largos años. Respiraba una y otra vez, volvía a respirar, largos y profundos shoots de aire, re-descubriendo los olores de La Habana. Encendí mi primer cigarro en el balcón con vista a la iglesia que me bautizó de meses. Me detuve a mirar perdidamente a la virgen con el niño en las manos, y en un murmullo estremecedor le dije: aquí estoy de nuevo… “Se vende esta casa” pregonaba la inmensa puerta de los años veinte, con vista a la calle Infanta, cruzada por Neptuno. Este letrero sugería la posibilidad de que probablemente la próxima vez que regresará, mi casa no sería mi casa nunca más… Todo se veía más pequeño, las avenidas, las aceras, los cuartos de las casas que solía visitar, las paredes, la cama donde dormía y que ahora heredó mi hermana. La suciedad de la Habana en todas partes, el apuro de las personas atropelladas en el transporte público, la no existencia de servilletas, la escasez de tantas cosas y una múltiple superposición de detalles, traen a tu mente el hecho de que has cambiado tú y que la ciudad sigue siendo ella, aunque lentamente se convierta en escombros… Pero el mundo asume otro matiz en el regocijo del abrazo de la abuela, del beso de tu madre, la risa y las bromas de los primos y la manera de amar de los hermanos. Los cuentos una y otra vez rememorados por el abuelo, al que todos conocen en el pueblo, porque es una leyenda viva. ¿Cómo valorar una partida de dominó con los amigos de cuando tenías 10 años? ¿Cuánto valor tiene la familia reunida, aclimatada por el ron cubano, la cerveza Bucanero y un lechoncito al asado? Recorrer la escuela primaria donde los recuerdos llevan tu nombre en las paredes, aunque ahora milagrosamente estén re-modeladas. El campo de volleyball, donde solo se jugaba a la pelota, con una bolita hecha de chapapote. Los viejos recuerdos casi caducados del zun zun de la carabela o la rueda rueda de pan y canela, las pequeñas esquinas donde besaste por primera vez, donde casi todo te daba pena y donde tu mejor amigo bailaba con tu noviecita porque tú no sabías bailar. Abrazar a tu primera novia, que ahora está casada y tiene una vida muy distinta a la tuya, ver como cada vez tu padre y tú tienen más cosas en común, dormir al lado de tu abuela como cuando eras un niño y había apagón… Esas pequeñas cosas del retorno al lugar donde fuiste feliz, no tienen precio, son el refugio que te guarda la memoria para recordarte de dónde vienes y qué cosas te definen… Luego de varios años el emigrante tiene un serio problema de identidad, siente que no es parte de ningún sitio, que su vida está dividida, que la nostalgia es un factor con el que tendrá que vivir siempre y que virar atrás ya no es una opción. Que no hay nada más triste y conmovedor que la vejez en la mirada de los seres queridos. Que tus padres cada vez, en cada regreso estarán más viejos, que seguirán los cumpleaños, los aniversarios, los fines de años, los días de las madres y los días de los padres y que también llegará la muerte dado el momento. Pasarán todas esas fechas, volverá a crecer mi cabello unas cuántas veces más, seguirán los viajes y la gente idiotizada y seguirá la vida que no para y no esperará por ti. Tu ausencia recorrerá la línea de los acontecimientos, y la constante añoranza del que se ha ido te penetrará los huesos, a pesar de ti y a pesar de todos… *Barbacoa: pequeña alcoba construida en lo alto de las casas. * “Y cuando los demás son el infierno, uno mismo no es el paraíso” parafraseoa Mario Benedetti.
submitted by revact to cuba [link] [comments]


2020.01.22 22:53 Wotanmu Enrico Dandolo (1107-1205)

Enrico Dandolo (1107-1205)
Proveniente de una importante familia de oligarcas venecianos, Enrico Dandolo fue elegido dux de Venecia en 1192, cargo que ocupó hasta su muerte en 1205.
Se trató de la máxima figura de la extinta República Serenísima de Venecia, la cual duró 1000 años (697-1797) y acuñó algunos nombres que pasarán a la posteridad por sus arrojos de heroísmo, gestión de crisis e inteligencia. El propio Dandolo era una figura muy respetada en vida, tanto por sus compatriotas como por los mandatarios extranjeros, quienes valoraban su sensatez, sabiduría y prudencia. Como detalle pintoresco, cabe destacar que Dandolo se fue quedando ciego a lo largo de su adultez, y prácticamente ya era ciego a la hora de ser elegido dux de Venecia, así que durante todo su mandato tuvo que convivir con esa discapacidad, lo cual generaba un raro clima de cara a sus aliados y a sus enemigos.
En el año 1201 se llamó a una IV Cruzada en Oriente Medio y se pidió formalmente la participación veneciana. El estado veneciano debía transportar a unos 35.000 hombres desde Venecia hasta Tierra Santa, servicio por el cual estaría trabajando todo un año hasta 1202 para construir y adaptar las galeras necesarias. El presupuesto pasado por Venecia a los príncipes cruzados constaba de un servicio de un año de acarreo a lo largo del Mediterráneo Oriental, más comida y suministros durante, más galeras de protección, además de los transportes y sus respectivas tripulaciones. El precio era altísimo, equivalente a los ingresos por impuestos de todo un año de Francia. Los cruzados aceptaron, y Venecia entonces puso todos sus recursos humanos y materiales a disposición de la IV Cruzada. De fracasar la empresa el estado veneciano -es decir las familias oligárquicas que lo componían- hubiera quedado literalmente en bancarrota.
Llegada a la fecha pautada Venecia tenía todo listo; no así los cruzados, quienes fueron llegando de a tandas desorganizadas y no alcanzaron a reunir ni los soldados ni el dinero necesario para pagarle a Venecia. A partir de entonces todo fue un juego de gestión de crisis, en donde el dux tuvo que negociar y renegociar cada detalle para que la empresa no se viniera abajo. Demás está decir que tener unos 20.000 soldados apostados en las inmediaciones de Venecia no ofrecía ninguna garantía de seguridad nacional, en caso de que se cancelara la cruzada y hubiera tenido que explicarle a esos hombres que habían dejado su vida en pos de una aventura que los haría ricos y redimiera sus almas que debían sencillamente volver a casa. Venecia era una de las ciudades más ricas del mundo, y hubiese sido carne de cañón para un ejército de hombres hambrientos e indignados.
Se llegó a un acuerdo que dignificara los intereses venecianos: condonando una parte de la deuda, los cruzados aceptaban ser comandados por el propio Dandolo hacia un cúmulo de ciudades cristianas de los Balcanes a las cuales Venecia cada tanto tenía que someter para que volvieran a ser parte de su órbita. Es decir, la Cruzada, en lugar de ir a por el enemigo musulmán, iniciaba su viaje atacando reinos y ciudades cristianas. El Papa estaba indignado y amenazaba continuamente con la excomunión de los cruzados (líderes y soldados) y de los venecianos. Dandolo y los líderes cruzados no vieron más remedio que seguir adelante; de lo contrario la situación se hubiera descontrolado y todos ellos hubiesen quedado en la ruina y empalados. El propio Dandolo supo utilizar inteligentemente su imagen, la de un hombre nonagenario y ciego, para dar un brillante discurso en la plaza de San Marcos, en donde anunciaba que él, un anciano decrépito y discapacitado, se unía a la guerra por Cristo. Los cruzados y los venecianos, coléricos, lo aplaudieron y echaron a llorar ante tal acto de entrega humana.
Comenzó el viaje, y entre tanto se atacaban ciudades (todas cristianas), se las saqueaba (para remunerar a los soldados) y se entrecruzaban mensajes con el Papa, el tiempo avanzaba y corría riesgo de terminarse el año de transporte acordado. Además los cruzados seguían sin pagarle en efectivo a los venecianos, con lo cual no habría dinero para proseguir la expedición. Es entonces cuando aparece un candidato al trono bizantino, el cual les explica a los cruzados que había sido depuesto por su tío, Alejo III, y que si los cruzados se ofrecían como ejército para impulsar su candidatura, él sería muy generoso retribuyéndolos una vez vistiera la púrpura. Dandolo, consciente de que Constantinopla era la llave al Mar Negro, negoció importantes concesiones a los comerciantes venecianos, como ser puertos y barrios comerciales enteros para ser puestos a disposición de Venecia. El trato se cerró, y el ejército cristiano volvió a ponerse en marcha para atacar otra ciudad cristiana... la más importante de todas en aquel entonces: Constantinopla.
El plan, según este candidato, era sencillo: presentarse frente a las murallas, por tierra y por mar, mostrar los músculos del impresionante ejército, y dejar que los partidarios del candidato lleven a cabo un golpe de palacio, de modo que éste pueda entrar sin violencia en la ciudad y coronarse sin derramar una gota de sangre. Y entonces el ejército cruzado podría proseguir su camino a Tierra Santa, ahora con renovados recursos.
El problema es que nada de esto ocurrió. No había ni un sólo noble dispuesto a apoyar al candidato bizantino, con lo cual la flota veneciana y el ejército de tierra quedaron varados en tierras que rodeaban Constantinopla, siendo poco a poco encerrados por el ejército que el emperador Alejo III comenzaba a reunir. Entonces la crisis pasó a un nuevo nivel: no había comida, dinero, los líderes cruzados estaban enfrentados, y para colmo su destino era el abismo. Si disolvían la cruzada y volvían a casa hubieran caído en la más mundana de las desgracias. Entonces Dandolo hizo una jugada diplomática de último momento, convocando a todos los líderes cruzados a parlamentar y explicarles su plan: no tenían más remedio que quedarse en Constantinopla y luchar... tomar la ciudad, poner por la fuerza al candidato imperial y presionarlo para que cumpla sus promesas una vez afiance su poder. Pues eso hicieron, y así comenzó el sitio a Constantinopla de 1203.
En un primer momento los bizantinos resistieron, y debido a la falta de recursos todo parecía indicar que los sitiadores se iban a morir de hambre antes que los sitiados. Los cruzados comenzaron a peinar los pueblos y ciudades del Bósforo, pero no era suficiente. Dandolo y los líderes cruzados llegaron a la conclusión de que necesitaban tomar por asalto a la ciudad, cueste lo que cueste, pues ésta no iba a rendirse por motus propio. El problema era que la ciudad era inexpulganable por tierra y por mar, ya que contaba con inmensas murallas que la cubrían desde todas partes. Sin embargo, las murallas marítimas eran ligeramente más bajas que las terrestres, y la flota veneciana tenía acorralada a la patética flota griega que a lo sumo podía defender una cadena que hacía que los barcos venecianos no descarguen máquinas de asedio directamente en las afueras de la ciudad. Los ingenieros venecianos diseñaron un sistema de puentes levadizos añadidos a las vergas de los veleros que sirvieran para que, desde los barcos, los hombres pudieran apostarse sobre las torres y las murallas y pelear cuerpo a cuerpo con los defensores, así como desde tierra se solían poner escaleras para trepar a los muros en los típicos asedios. El ataque, dirigido por los líderes cruzados por tierra y por Dandolo por mar, fue perpetrado simultáneamente. Por tierra los bizantinos resistieron, y por mar las galeras venecianas no alcanzaban a ser suficientes como para desequilibrar las murallas marinas y tomar al menos una torre.
En un momento drástico, cuando parecía que los defensores lograban con éxito expulsar a las galeras venecianas y sus escalas, cuando parecía que todo estaba perdido y que se auspiciaba la retirada, el viejo dux ciego de 96 años se posa sobre la proa del buque insignia de la armada veneciana, con la bandera de San Marcos ondeando al viento junto a él, armado hasta los dientes, y con una mano libre ordena al comandante del buque que se dirija hacia adelante, hacia las murallas. Al ver esta imagen, la de un anciano decrépito, ciego, arrojándose hacia adelante en una entrega apasionada, con la bandera roja y el león doraro y alado que sostiene el libro que cita <> ("La paz sea contigo Marcos, mi evangelista"), todos los comandantes venecianos ordenaron un ataque total sobre la muralla, lo cual desequilibró la defensa y abrumó a los bizantinos... y al poco tiempo, ese ataque colérico y frenético derivó en la toma de una parte de la muralla por parte de los venecianos, lo cual fue retenido con uñas y dientes por los atacantes, que más tarde pudieron iniciar un incendio devastador dentro de la ciudad, lo que generó el caos en la población y al poco tiempo ésta se amotinó contra su emperador, Alejo III, quien tuvo que huir de la ciudad y entregarla a los cruzados.
El candidato bizantino, ahora coronado Alejo IV se hizo con el control del desordenado país e intentó, como pudo, suplir las necesidades de los venecianos y de los cruzados. A los venecianos les concedió nada menos que el control de importantes puertos y barrios comerciales en todo el imperio. No obstante había hecho unas promesas demasiado exageradas, y por tanto imposibles de cumplir, de modo que poco a poco la situación volvió a descontrolarse, al punto en que el nuevo emperador fue tumbado por otro, autoproclamado Alejo V, el cual terminó poniéndose en pie de guerra con los cruzados para expulsarlos.
Dandolo, nuevamente, haciendo uso de sus espectaculares dotes de árbitro y consejero, les hizo ver a los cruzados que si se retiraban del Bósforo todo habría sido en vano, y que no les daban los recursos para continuar. Con lo cual, no quedaba más remedio que tomar por la fuerza lo que el (ex-)emperador Alejo IV les había prometido. Entonces se prepararon para un nuevo sitio, repitiendo sus tácticas, y teniendo éxito nuevamente. Ahora, derrotado Alejo V ya no había emperador con el cual negociar, de modo que los cruzados y los venecianos terminaron por adueñarse y conquistar el mismísimo Imperio Bizantino (entonces en occidente se conocía como Regnum Romaniae o Regnum Romanorum, es decir "Reino de Romania" o "Reino de los Romanos", respectivamente). Decidieron partirlo en cierto número de entidades políticas irrelevantes, lo que le facilitó el camino a una gran amenaza que la cristiandad, incluída Venecia, más adelante lamentaría profundamente: los turcos. El área circundante de Constantinopla pasó a llamarse Imperio Latino, entidad débil y frágil que duraría unos 60 años hasta que la nobleza greco-romana lograra reinstaurar el Imperio Romano de Oriente (hoy lo conocemos como Imperio Bizantino).
En esta partición, en tanto los líderes se disputaban regiones improductivas o como mucho agrícola-ganaderas, Venecia, bajo la sabia visión de Dandolo, pujó por lo que a nadie parecía interesarle, pero que era lo fundamental: los puertos, los barrios comerciales y la libertad de acceso al Mar Negro, la llave del comercio con los futuros dominios mongoles, que servían de ruta secundaria para comerciar con el Extremo Oriente.
Enrico Dandolo murió en 1205, apenas después del éxito del segundo sitio de Constantinopla (1204). De hecho, desplegando una vez más su gran energía vital se hallaba en plena campaña de ataque a los búlgaros, los cuales quisieron tardíamente llevarse un pedazo de pastel bizantino pero los cruzados no lo permitieron. Los cruzados y los venecianos se cobraron todos las pérdidas a costa de los territorios cristianos conquistados, y el populacho de soldados hizo lo propio con el saqueo de Constantinopla de 1204, el cual fue un verdadero descontrol y prácticamente no hubo cristiandad que valga.
La IV Cruzada, como tal, fue un completo fracaso en cuanto al objetivo fundamental que era el de atacar Tierra Santa y Egipto. El Islam salió fortalecido de esta guerra descontrolada entre cristianos, la cual fue una y otra vez improvisada sobre la marcha y tuvo como principal potencia beneficiada a Venecia. La serenísima república no había tenido la culpa de que la cruzada degenerara en un montón de agresiones, desencuentros y destrucción entre cristianos; simplemente se dedicó a gestionar una grave crisis, intentando caer parada lo mejor posible. Sin embargo, en adelante sería un lugar común el echarle la culpa a Venecia por todo lo sucedido, pues el trato despectivo hacia "los venecianos" y su "ruin ánimo de lucro" eran motivo constante de despotrique en las mentes piadosas de la cristiandad. A pesar de esto, a partir de entonces Venecia se expandiría por todo el Mediterráneo Oriental, conquistando islas importantes como Corfú, Creta, Negroponte y Chipre, inaugurando un sistema colonial que luego los imperios de ultramar occidentales terminarían copiando.
El cuerpo de Enrico Dandolo yace en la moderna Istanbul, en la catedral de Santa Sofía. Durante toda la historia veneciana fue venerado como un prócer nacional; lugar que por supuesto tenía más que merecido, y sirvió de inspiración para futuros sucesos en donde la pequeña Venecia se enfrentó a enemigos muy superiores en tamaño y recursos humanos, teniendo que sacar de su ingenio las respuestas a problemas inmensamente complejos.
Enrico Dandolo no sé si hoy estará en el recuerdo colectivo de la moderna Italia. Probablemente sí en la región de Véneto, en alguna medida... pero en su tiempo, así como el Mar, San Marcos, el dux Orseolo, el almirante Pisani, y otras figuras y conceptos, se convirtió en una pieza clave de la mitología veneciana. Prácticamente fue, desde entonces, la fuente de inspiración que le permitió a los venecianos apelar a los sentimientos más profundos de cara a las situaciones más difíciles que tuvieron que enfrentar.

Enrico Dandolo (por Domenico Tintoretto, ca. 1600).
Juramento de Enrico Dandolo ante los comandantes cruzados anunciando su participación como comandante en jefe de las fuerzas venecianas (Gustavo Doré, antes de 1883).
Bandera de San Marcos.
Tumba de Enrico Dandolo (catedral de Santa Sofía, Istanbul).
submitted by Wotanmu to u/Wotanmu [link] [comments]


2015.05.30 19:59 stormynoon Muy buen artículo: "Las elecciones del 24M: victoria simbólica, atolladero real"

Fuente: http://www.cuartopoder.es/tribuna/2015/05/30/las-elecciones-del-24m-victoria-simbolica-atolladero-real/7187
Santiago Alba Rico *
Santiago Alba RicoEmpezaré por el final, aludiendo a una cuestión personal: tras las elecciones del 24 de mayo decenas -centenares- de amigos y conocidos han entrado en las instituciones como diputados autonómicos o concejales. Es gente que hasta ahora trabajaba y se movía en -digamos- la cara oculta de la luna y que jamás había soñado con semejante mutación. Activistas de distinto pulso político, unos muy jóvenes, otros más mayores, nunca soñaron con las instituciones por pura economía imaginativa: uno sueña con cosas difíciles, pero no imposibles, y España parecía cerrada con siete candados a los valores y propuestas que ellos defendían y encarnaban. Pero además, si no se permitían soñar en esta dirección era asimismo porque muchos de ellos mantenían relaciones tensas y suspicaces con las instituciones mismas, irreconciliables con sus estrategias y sus principios. Que un tipo como yo tenga de pronto decenas de amigos diputados y concejales da toda la medida de la envergadura de este doble cambio que, desde el 15M, ha volteado el país y transformado a la izquierda. Un año después de la irrupción de Podemos, España es un territorio mental diferente al que las elecciones municipales y autonómicas han dado hoy un poco de carnadura política y material. Las rupturas simbólicas preceden muchas veces y son las condición de rupturas reales sólo latentes; sería una ingenuidad exagerar la dimensión real del cambio introducido el 24M o ignorar las dificultades que comienzan ahora, pero esa gigantesca ruptura simbólica -que tiene que ver también con el hecho de que, de pronto, la imaginación deja de apretarse el cinturón, se atreve a soñar cosas inesperadamente posibles y a reclamarlas con su cuerpo y con su voto-, esa gigantesca ruptura simbólica, digo, puede servir, a poco que se hagan bien las cosas, para rodar cuesta arriba, como una veloz bola de nieve ascendente, hacia las elecciones generales de noviembre.
Se han escrito en estos días numerosos balances de los resultados electorales, subrayando la importancia de esta ruptura simbólica y recordando también, en todo caso, los límites que sigue imponiendo lo que yo llamo el voto prevaricador: aunque el bipartidismo ha perdido 3,3 millones de sufragios, 12 millones de españoles, el 50% del electorado efectivo, sigue apoyando al PP o al PSOE y ello no obstante la pública inmoralidad de estos partidos. Hay que disfrutar de la felicidad liberadora de los resultados y, al mismo tiempo, no olvidar la realidad antropológica de nuestro país. Pero ni la felicidad es suficiente para afrontar con éxito las próximas citas electorales ni la realidad antropológica debería ser suficiente para impedir el cambio. El verdadero desafío para Podemos y las otras fuerzas de izquierdas concierne a su propia capacidad para gestionar, en el frente externo y en el interno, la nueva realidad post-electoral. Era fácil tener razón sin tener poder; era cómodo no poder medir ni aciertos ni equivocaciones porque, en cualquier caso, ni los aciertos ni las equivocaciones introducían ningún efecto real. Desde mayo de 2014 y, aún más desde la semana pasada, con la esperanza han aumentado también los peligros. Ninguna angustia puede compararse a la de tener suficiente poder como para poder equivocarse; en un contexto en el que lo más fácil será cometer errores, Podemos y las fuerzas afines tendrán que asumir, en todo caso, la responsabilidad política y las consecuencias felices o catastróficas de esta inédita libertad para meter la pata.
En el frente exterior, buena parte de las posibilidades de cara a las generales se van a jugar en el terreno de la política institucional. De entrada, en la concreción de los pactos que permitirán desalojar al PP de gobiernos autonómicos y municipales. Es tan contradictorio como inevitable llegar a acuerdos con el PSOE, uno de los partidos del régimen (el partido del régimen, como recuerda Manolo Monereo), que por su parte tratará de utilizar esos acuerdos para evitar su muerte y, por lo tanto, la del propio régimen. Esa guarrada es lo que llamamos “política” y con razón a mucha gente no le gusta. Como en todo caso hay que aceptar la correlación de fuerzas para intentar cambiarla, conviene recordar que aquí la contradicción no se da entre la realidad y los principios sino que es la realidad la que impone una colisión dentro de los principios mismos. Por principio hay que echar al PP y por el mismo principio hay que rechazar todo pacto con el PSOE. ¿La solución? La más fea, la más “política”: la casuística. Es más que evidente que en los municipios y las comunidades buena parte de los votantes han apoyado a Podemos o a las candidaturas populares porque no soportaban la idea de seguir siendo gobernados por el PP, pero no es menos evidente que esos mismos votantes no aceptarían un pacto general con el PSOE -suicidio obviamente descartado- ni un mercadeo entre municipios y comunidades ni una renuncia al programa. IU ha muerto precisamente en esas tumbas. La casuística exige tratar cada caso de una manera diferente a partir de un solo principio (el del programa ético y político) y garantizar la transparencia de las negociaciones como supremacía democrática en las estrecheces de la realidad negociadora.
De la transparencia y contenido de estos pactos dependerá la victoria sobre el régimen, golpeado y tambaleante pero no mortalmente herido. También de la gestión concreta de gobierno allí donde las candidaturas populares asumirán con toda probabilidad la administración de algunos municipios importantes. Barcelona y Madrid, centro del seísmo simbólico, motor material e imaginario del cambio, deben estar a la altura de su papel. Será muy difícil. Es verdad que sólo quedan cinco meses para noviembre, pero este año hemos aprendido que en un solo mes se pueden vivir varias eras geológicas y la membranosa constelación mafiosa de intereses empresariales y políticos que atenazan nuestras ciudades -mediante contratos, deudas adquiridas y presiones financieras y mediáticas- va a movilizar todos sus recursos para desacreditar las políticas de los equipos de Manuela Carmena y de Ada Colau. Sería muy ingenuo creer que gobernar Madrid y Barcelona en estas circunstancias, islas mestizas en el corazón del régimen, es una bicoca o una ventaja. Si una combinación de realismo, contundencia, serenidad, movilización y compromiso no logra resistir las presiones y mantener la adhesión popular de los que han votado por primera vez en muchos años, Barcelona y Madrid, que pueden ser el principio del principio, pueden convertirse, al contrario, en el principio del fin.
Pero aún más fácil es meter la pata en el frente interno. ¿Qué debe hacer Podemos de cara a las generales? ¿Qué conclusiones sacar tras el éxito de algunas de las candidaturas de unidad popular el pasado 24M? No tengo una respuesta clara, pero confieso que me preocupan las que pretenden serlo. En la izquierda tenemos la tendencia a medir toda la realidad a partir de una verdad parcial; somos “idealistas” en el sentido más filosófico del término; y a veces incluso a ese “idealismo” lo llamamos “materialismo”. Llevamos tantas décadas fuera de la realidad que, cuando de pronto tocamos una tecla que conecta con ella, creemos haber hallado un procedimiento mecánico de aplicación universal. Hace un año y medio un grupo plural de activistas e intelectuales que habían aprendido mucho en América Latina y en el 15M tocaron la tecla, mitad por perspicacia analítica mitad por casualidad. Funcionó. Se abrió una grieta a través de la cual la realidad en aluvión fertilizó a la izquierda y la izquierda, a su vez, salió de su larva elitista. A esa tecla se la llamó Podemos. Hoy se podrá reprochar a Podemos que, en este tiempo histórico acelerado y cambiante, haya creído por una inercia supersticiosa que se podía apretar una y otra vez con el mismo resultado la misma tecla (la de un populismo más mediático que laclauliano vivido finalmente como “cálculo”), pero conviene ser prudente a la hora de sacar conclusiones precipitadas sobre los resultados electorales.
Es indudable que algunas de las candidaturas populares señalan la necesidad de una convergencia que, desde fuera, sume un nuevo impulso al que activó Podemos en 2014. Lo que a mis ojos resulta inquietante es que algunos crean que -ahora sí- la izquierda ha encontrado la verdadera tecla que nos va a permitir superar Podemos (¡en un año y como si fuera el obstáculo!) y derrocar al régimen del 78. Esta tecla imaginaria es mucho más simplona e “idealista” que la que se reprocha, a veces con razón y otras sin ella, a la dirección podemita. España es un país fragmentado ideológica, geográfica y demográficamente. Sólo un ejercicio irresponsable de ilusionismo político puede llevar a extrapolar los resultados de los grandes a los pequeños municipios, de las elecciones municipales a las autonómicas, de una región a otra, de una clase social a otra; y sólo ignorando estas diferencias, y otras más directamente políticas (el liderazgo concreto de las candidaturas y el perfil concreto de la oposición local) se puede llegar a la conclusión de que bastaba poner de acuerdo de manera muy horizontal a unos cuantos izquierdistas y activistas en cualquier lugar de España (acuerdo para el que Podemos habría sido un obstáculo) para vencer en las elecciones. Es una versión interesada y mitológica. Esa fórmula ha servido en algunos territorios y en otros no y ello en razón de variables numerosas y complejas; y es difícil pasar por alto que, allí donde ha servido, se ha debido sin duda al apoyo de Podemos o de su “espíritu”, catalizador del voto mayoritario, menos politizado y menos activista. Hay que recordar, en todo caso, que en conjunto no se ha votado más a las candidaturas populares que a Podemos sino menos y que en Madrid, por ejemplo, no había ninguna diferencia de composición plural y “popular” entre las listas del Ayuntamiento y las del Parlamento autonómico ni tampoco en el vigor, transparencia y contenido de la campaña. La tecla que aquí se activó -y marcó la diferencia- fue curiosamente la de un liderazgo transversal muy laclauliano, el de Manuela Carmena, y no la de la unidad asamblearia de la izquierda movimentista y de la vieja izquierda, unidad que conviene defender pero que no puede atribuirse, o no solo, el éxito electoral.
No hemos encontrado la tecla porque no hay una sola tecla sino muchas y hay que tocarlas todas, cada una a su debido tiempo, como en un inmenso órgano de catedral. Podemos, lo escribí hace meses, es uno de los nombres de ese país desconocido que descubrió el 15M. Hay otros y habrá que formar con ellos una frase coordinada y convincente. Pero no debemos olvidar ninguna de las dos lecciones del 24M. La primera es que la convergencia de todas las izquierdas, las derrotadas y las emergentes, es inaplazable e indispensable. Sin ella no habrá un nuevo impulso cuesta arriba. La segunda es que esa convergencia es inútil, y hasta contraproducente, sino converge con la gente, compuesta en su mayor parte de no-activistas cabreados o desencantados, empobrecidos y desesperanzados, cuya tentación oscila entre el PSOE y la abstención. Para esta doble tarea hace falta estar ya allí donde esa convergencia, por primera vez en décadas, es posible y además útil; ese es el sitio donde nos ha puesto Podemos. El debate está abierto y no tengo una respuesta clara ni desde luego una fórmula única, pero no deberíamos extrapolar modelos mecánicos de unos territorios a otros y mucho menos de unas elecciones municipales a unas generales, donde cualquier convergencia de izquierdas necesitará una estructura flexible y una iniciativa de alcance estatal en la que pueda converger también, o sobre todo, la gente normalmente juiciosa y normalmente cansada. Podemos ha hecho toda clase de méritos para jugar ahí un papel protagonista, al menos de momento, y debe jugarlo entre Scila y Caribdis; es decir, entre la disputa del “centro” y el repliegue identitario, un ancho espacio intermedio en el que hay que elaborar discursos y propuestas inasimilables para las fuerzas del régimen y declinables para todos los otros nombres del 15M.
Acabo volviendo al principio. La noche del 24M me sentí, de pronto y contra toda lógica, abatido y casi desesperado, hasta el punto de que un familiar me preguntó extrañado: ¿te pasa algo? Es que -respondí- decenas y hasta centenares de amigos y conocidos míos son a partir de hoy diputados o concejales. ¿Seguirán siendo amigos míos ahora que son diputados y concejales? Que estos amigos que nunca soñaron con entrar en las instituciones ocupen ahora cargos públicos da toda la medida de lo que ha cambiado felizmente nuestro país y nuestra izquierda; e incuba la esperanza de que estos dos cambios traigan otros aún mayores. Pero que la política la hayan hecho hasta ahora nuestros antagonistas, que el ritmo, el espacio, las aristas, las haya diseñado el régimen que combatimos, que el medio institucional nos reciba ya configurado de la peor manera, no es asunto baladí. La frontera entre el “realismo” y la rendición es bien flaca y lo que marca la diferencia es menos la tentación, la corrupción o el compadreo que el cansancio, la tensión en espacios cerrados y mal iluminados, la falta de lecturas, la huida del pensamiento, la ausencia de lugares y ocasiones donde estemos obligados a cuidar a los demás. Es por ese camino por el que se impone la profesionalización de la política con todas sus derivas éticas destructivas. Hay que ser mucho más disciplinado y fuerte para conservar las amistades que para conservar la integridad moral; y me parece, aún más, que lo primero es condición de lo segundo. La política es la ciencia de las negociaciones y las tensiones, es verdad, pero es antes que eso -porque es su objetivo- la delicada artesanía de las atenciones y los cuidados. Nos conviene mucho que haya Manuelas y Adas de cualquier sexo en las mesas de negociación; y nos conviene mucho que mis amigos diputados y concejales conserven mi amistad, no para evitarme un sufrimiento seguro, sino porque de esa manera habrá más posibilidades de que ellos cambien las instituciones y menos de que las instituciones los cambien a ellos.
(*) Santiago Alba Rico es filósofo y columnista.
submitted by stormynoon to podemos [link] [comments]


2015.03.03 09:04 enelnombredelpueblo Defendamos esta Plaza

Me pregunto qué hace a Podemos diferente al resto de los partidos. Muchos dirían que sus líderes. Otros dirían que sus simpatizantes. Sin embargo nosotros proclamamos que somos un partido transversal, es decir, una muestra representativa de la sociedad española, con la puerta abierta a todo tipo de ciudadanos. Sería presuntuoso y peligroso pensar que aquí somos todos buenos, y no una mezcla aleatoria de buenos y malos, como en todas partes. Por otro lado, si el valor de Podemos estuviera en sus líderes, querría decir que cuando éstos caigan, porque todos caen antes o después, arrastrarán al partido en su caída como ha ocurrido con otros líderes y con otros partidos. Así pues, la diferencia tiene que ser otra. Yo creo que sí existe una gran diferencia, una grandísima diferencia. Hay algo que tiene Podemos que no existe en ningún otro partido. Un algo fundamental. Es algo nuevo, algo propio de nuestro tiempo, y que por tanto no ha podido existir nunca en el pasado, y cuya carencia ha determinado en gran medida que nunca antes de ahora hayan podido existir democracias auténticas, democracias directas. Era imposible, faltaban herramientas. Nunca antes ha sido posible el empoderamiento del pueblo, y en ello ha tenido gran influencia que el pueblo nunca ha dispuesto de herramientas para manifestarse directamente. El pueblo siempre ha necesitado de intermediarios que le representasen sin contar con él. Representantes distantes, representantes que sólo vienen a visitarnos cada cuatro años. Y siempre en visitas dirigidas a que los escuchemos a ellos, nunca son ellos los que escuchan. Y siempre, esos representantes nos han traicionado. Nunca el pueblo ha sido el soberano, siempre los soberanos han sido ellos. Ése es, el algo, que hace a Podemos diferente. Podemos, de forma casual o quizás milagrosamente, ha encontrado la llave que abre la puerta a la democracia del siglo XXI. Y el uso de esa llave es lo que hará de Podemos un partido ejemplar. Un partido democrático auténtico. El único partido democrático. El partido que servirá de modelo para la auténtica renovación del resto de los partidos y de las instituciones del Estado. Ya sabréis a qué me estoy refiriendo. Seguramente ya habréis puesto el nombre a esa llave que abre la puerta de la democracia del futuro. Efectivamente, esa llave se llama Plaza Podemos. Plaza Podemos es el foro que nos agrupa a todo el pueblo junto en una única reunión. Es un foro donde todos podemos estar a la vez, da igual que vivas en un pueblecito de Galicia como en cualquier isla del archipiélago canario. Un foro abierto a toda hora y cualquier día, y sin tener que moverte de casa. No lo es aún, pero debería ser, cuanto antes mejor, un foro con múltiples salas organizadas separadas por una simple pestaña que sirva de puerta, en las que se puedan tratar temas específicos diversos. También debe tener subforos autonómicos, que ya los tiene, aunque muy débiles cuando deberían estar en plena efervescencia dada la proximidad de elecciones autonómicas, y por supuesto subforos provinciales y locales. Como debería tener también un subforo de ámbito europeo. Todas estas separaciones son, técnicamente, muy fáciles de implementar. Tan fáciles como la aplicación, a voluntad del usuario, de filtros correspondiente a su lugar de residencia, según el ámbito territorial que el usuario quiera visitar en cada ocasión. Eso permitirá que exista un foro local en cualquier localidad en la que haya dos ciudadanos afiliados a Podemos, en el que puedan reunirse para debatir también sobre sus problemas locales. Y provinciales. Y autonómicos. Y Europeos. Efectivamente, Plaza Podemos necesita perfeccionarse técnicamente, porque son muchos los logros posibles a su alcance si lo hace. ¿Perfeccionarse? Sí. Y no solamente por abrir subforos territoriales diversos y salas específicas temáticas en cada foro. También habría que perfeccionar el formato de las aportaciones de los usuarios: Cabría dejar un poco al lado los mensajes periodísticos y centrarse más en las propuestas políticas, y darles un formato de contenido normalizado: ¿Título, Área, Sub- área, Objetivos, Medidas? Cabría también determinar un protocolo de trámite de esas propuestas en Plaza Podemos diferenciado en fases: Fase de Presentación, Fase de Debate, Fase de Votación. Cabría, en evitación de que todo lo aportado se vaya perdiendo por el agujero del fondo, como hasta ahora, crear un programa indexado paralelo a Plaza Podemos para cada ámbito territorial, donde, de forma ordenada, se fueran depositando las propuestas aprobadas en cada área y sub-área de forma organizada, consolidando de esta forma el programa básico de Plaza Podemos en cada uno de sus ámbitos territoriales. Los otros partidos tienen que encargar sus programas a catedráticos o expertos que los elaboran o los copian, porque al final ni nadie los leerá ni nadie los aplicará. Con una Plaza Podemos bien organizada, los programas los podremos elaborar entre todos y convertirlos en programas conocidos, cumplidos y en permanentemente revisión Cabría también, que Plaza Podemos fuera lugar de cita diaria inexcusable para los cargos electos del partido en su ámbito respectivo: ¿Dónde está el hilo atendido día a día de nuestros diputados europeos en la Plaza Podemos Europa? ¿Dónde están los hilos de los Secretarios Generales de los distintos ámbitos territoriales?¿Dónde están los hilos de los consejeros ciudadanos de cada ámbito territorial? ¿Dónde los hilos de los candidatos a los procesos electorales que se abran en cada ocasión? Todos esos hilos facilitan la comunicación directa en los dos sentidos entre afiliados y líderes. Esa importante función también la posibilita Plaza Podemos. Los demás partidos que no disponen de esta herramienta tienen que utilizar el plasma para suplirlo. Y ya sabemos muy bien que el plasma solo funciona en una dirección y las malas vibraciones que transmite. Cabría incluso, que los usuarios de Plaza Podemos en cada ámbito se planteasen abrir hilos para evaluar la labor de un representante que pudiera no estar dando el nivel debidamente. En los demás partidos, nunca se sabe si un representante está dando el nivel exigible porque su tarea, o no tarea, queda oculta detrás del plasma. Un partido político democrático debe ser ante todo una fábrica de ideas. Ideas que luego hay que vender al electorado. Plaza Podemos es el obrador de esa fábrica, siempre abierto a todos, a cualquier hora, cualquier día. Pero a una fábrica se viene a trabajar. ¿Os imagináis una fábrica a la que los operarios acudiesen sólo a decir consignas, como: “Que magnífico es nuestro producto”, “Viva el ingeniero” y en eso consistiese un día y otro. ¿No sería más propio aportar ideas que mejorasen la estructura del producto, o aumentasen la productividad de la cadena? ¿Os imagináis que en le Parlamento, donde deben elaborarse las leyes, se siguiese un sistema parecido y en lugar de debatir leyes para luchar contra el paro se dedicasen a protestar de lo malo que es Eduardo Indra?¿No es de esa falta de atención a los problemas de los ciudadanos de lo que estábamos protestando? Las posibilidades de Plaza Podemos como herramienta de modernización democrática son enormes. Por eso es oportuno interesarse en su proceso de perfeccionamiento estancado. Quizás es el momento de dirigirse directamente a los responsables de Plaza Podemos y preguntarles ¿Por qué esta genial idea está derivando hacia una especie de simulacro de Facebook o Twiiter? ¿Por qué lo que debería ser un foro de trabajo innovador y creativo se está convirtiendo en una especie de periódico digital? ¿Por qué si hace falta la Voz de Podemos no se crea en otro sitio y se deja esta Plaza para lo que realmente debe servir? ¿Nos podéis dar una explicación?
submitted by enelnombredelpueblo to podemos [link] [comments]